Buenos días, alumnos…
Quizás con sólo escuchar esa frase ya nos teletransportemos mentalmente a un recinto con sillas dispuestas en filas, donde un/a profesor/a se coloca en frente de la clase y se relaciona de manera vertical con los participantes; hoy “impartirá una lección” sobre un tema selecto, en un entorno más de autoridad que de liderazgo, donde se hablará por turnos y luego se evaluará individualmente...

Nada nuevo.

Hace muchos años que la educación en casi todos los niveles se realiza de esta manera, y al día de hoy, pese al incontenible empuje del cambio tecnológico, mucho no ha cambiado...

MIENTRAS TANTO, EN EL MUNDO LABORAL

En un entorno mucho más dinámico y con una necesidad de adaptación al cambio mucho más urgente, grupos de trabajo alrededor del mundo se organizan de acuerdo a métodos muy diferentes a como estudiamos. Existe una bibliografía impresionante al respecto, y constantemente se innova en métodos que permitan alcanzar objetivos maximizando el potencial de sus integrantes. De lo cual, surge la siguiente pregunta:

¿No debería el ámbito académico simular mejor el ámbito laboral?

En el mundo del desarrollo de software en particular, no parece existir una razón lógica para decir que no. Bienvenidos al mundo del agile learning.

La metodología agile (te recomendamos leer nuestra nota al respecto, para entender sus partes) fue creada por referentes del software para lograr un sistema de trabajo colaborativo de mucha mayor eficiencia basado en trabajar por períodos cortos, chequear avances constantemente, retroalimentar con la experiencia de lo realizado, y optimizar recursos, entre otros pilares. En otras palabras, es un Mindset, es decir, una forma de pensar, que va mucho más allá de la mera metodología: tiene sus propios valores y principios que guían las premisas del sistema.

Con el tiempo, su popularidad creció al punto de expandirse hacia otros rubros fuera del software, y hoy en día, saber trabajar de este modo es considerado una habilidad tan valiosa como conocimientos teóricos o experiencias laborales. Era sólo cuestión de tiempo que el método llegara a las aulas.

Cuando fue adaptado para educación, se establecieron algunos principios.

Agile es Iterativa. Está basada en intercambio, no en órdenes. Dejar las intenciones educativas claras y visibles fomentan una relación de sociedad entre profesores y estudiantes, que permiten que naturalmente emerja educación relevante.

Agile se basa en cultura. Se busca crear una cultura de la curiosidad, discusión abierta, de preguntas grandes y pequeñas, siempre teniendo en cuenta el big picture de lo que se busca enseñar y aprender. No se busca impartir una serie de contenidos 100% predeterminados y fijos año tras año.

En Agile se crean constantes loops de feedback y reflexión y se privilegia el crecimiento continuo en ciclos cortos, por sobre ser “aprobado/desaprobado” unas pocas veces al año de manera determinante.

En Agile learning se confía. El objetivo es empoderar a los estudiantes a llegar a internalizar distintos conocimientos y herramientas con autodeterminación, aceptando diversidad de método y pensamiento.

En Agile, los estudiantes colaboran. Aprender compartiendo experiencias, en vez de individualmente, ayuda a adquirir competencias sociales fundamentales para la vida, resolución de problemas, y profundizar el aprendizaje.

¿Cómo son los roles en Agile Learning?

Los o las mentores/ras , en vez de ser una figura de autoridad, cumple un rol de facilitador y orientador. Puede tener varios nombres; en Acámica, es el Squad Lead. Los alumnos forman un grupo (Squad) que interactúa y colabora entre sí.

Simulando el mundo laboral, el Squad Lead es el encargado de guiar el proyecto y lograr una colaboración entre partes hacia un objetivo común, y el alumno/a no es sólo un receptor de información: es una parte igualmente importante del proceso de aprendizaje, que se retroalimenta tanto del Squad Lead como de sus compañeros/as, aprovechando el potencial del grupo.

Además existen otras dos figuras: El Squad Coach, expertos en aprendizaje encargados de supervisar la interacción pedagógica entre alumnos y el Squad Lead, y el Tech Reviewer, expertos/as en tech que guían técnicamente el proyecto que el squad realiza y juegan el rol de “cliente”.

Esta metodología interdependiente aborda un problema clave de la educación actual: la motivación tanto de estudiantes como de profesores.

Más allá de los conocimientos que se quieran aprender en cada caso, el entorno de aprendizaje Agile es siempre uno en que habilidades universales juegan un papel crucial: creatividad, confianza, sinergia, trabajo en equipo y uso proactivo de herramientas tecnológicas definen a esta manera de educar, que busca ser un trampolín que permita a sus graduados insertarse profesionalmente de una manera mucho más, adivinaste...

Ágil. Porque no sólo al estudiar así adquieres habilidades académicas y competencias digitales, sino que aprendes bajo el mismo método con el que probablemente trabajes, manejándote como pez en el agua desde el primer día entre demos, retros, dailys y sprint plannings pudiendo dedicarte de lleno a resolver los desafíos que el mundo tech ponga en tu camino.

Para finalizar, te dejamos un pequeño manifiesto redactado por agileineducation.org:

Juntos, somos exploradores del mundo y de nosotros mismos.

El mundo ya no es predecible y necesita de aprendizaje adaptable, conectado e interdependiente.

La educación puede responder al cambio con agilidad.

A lo largo del viaje, nuevos caminos se abren revelándonos aprendizajes auténticos. Te invitamos a usar esta brújula para navegar las oportunidades que aparecen.

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