Cuántas veces has pensado: “el tiempo no me alcanza”, “necesito días de 30 horas”, “no puedo hacerlo porque no tengo tiempo”, “con tantas reuniones no llegó a trabajar”… Pues estas frases son alertas de que NO estás siendo productivo con tu tiempo.

Y déjame exponerte una cruda realidad, la mayoría de las veces, el mayor obstáculo para ser productivos en nuestro día a día, no es otra cosa que nosotros mismos.

Hoy y siempre hemos tenido el poder de decisión sobre dónde, cuándo y cómo invertimos nuestro tiempo, para hacerlo de manera eficiente, debemos construir y acogernos a un conjunto de reglas que nos permitan ‘hackear’ la improductividad.

Vamos a hablar sobre los principales “blockers” de la productividad, y dejaré un par de herramientas para ‘hackearlos’ eficientemente ¡Comencemos!

“Enfocarse se trata de aprender a decir no” — Steve Jobs

Distracciones, nuestro peor enemigo

¿Qué es lo opuesto a distracción? Popularmente pensamos que la respuesta es atención, pero como lo expone Nir Eyal en su libro ‘In-distract-able’ (aún no hay traducción en español), el verdadero opuesto a distracción es tracción, y está se define como toda acción que te lleva hacia lo que quieres lograr.

Lo primero que hay que hacer para ser productivos es identificar las distracciones y reducirlas al mínimo. La ecuación es sencilla: a menor distracción, mayor probabilidad de lograr tracción.

Una investigación de 2016 mostró que las mayores distracciones laborales son: los smartphones (55%), internet (41%), el chisme de pasillo (37%), el correo electrónico (26%), las reuniones (24%), y los colegas ruidosos (20%). *

Indiferente a que el Covid-19 ha cambiado los chismes de pasillos y los colegas ruidosos por las distracciones de casa, estos consejos te ayudarán a quitarte de encima esas distracciones:

Déjale saber a los demás que estarás ocupado

Aunque estés en un entorno pequeño, pídele a quienes te acompañan que no te interrumpan; si es un espacio grande (oficina, cowork), puedes poner un letrero en tu computadora que diga “no interrumpir”.

En tu entorno digital, bloquea espacios en tu calendario para que los demás no puedan agendarte, y utiliza las opciones de configuración en las notificaciones en las aplicaciones de comunicación (Whatsapp, Slack, Telegram…) para que los demás sepan que estás ocupado.

Prepara tu espacio de trabajo (y tu snack)

¿Les ha pasado que están en la cocina pensando en cómo sacar a adelante ese proyecto importante? El tema es que en verdad nos quedamos más tiempo del necesario en la cocina.

Antes de empezar a trabajar asegurense que tienen TODO lo necesario para no distraerse: notebook, cuaderno, bolígrafo, café, agua, snack… en fin, todo lo demás por lo que se ven a veces haciendo mandados alrededor de la casa u oficina en vez de trabajar.

Apaga tus redes sociales y cierra todas las pestañas (incluido el correo)

Ni esa compra de la camisa que viste en rebaja, ni saber si Bad Bunny ‘posteo’ en sus redes sociales, ni mirar si alguién te ha mandado un correo en los últimos 20 minutos (a menos que lo estés esperando), te ayudarán a tener tracción en tus tareas.

Cierra las ‘pestañas’, cierra tu correo electrónico, cierra tus redes sociales, cierra whatsapp, y cierra todo lo que no tenga que ver con la tarea a realizar.

Des-entiendete de tu celular

Por adictos que seamos, debemos entender que el celular, a menos que nuestra tarea tenga que ver con el mismo, es una distracción. Ponlo en silencio con la pantalla hacia abajo y des-entiendete de el.

La técnica Pomodoro

Divide tu día en espacios de trabajo de 25 min., separados por descansos de 5 min. Cada uno de estos intervalos se conoce como un Pomodoro. Después de 4 Pomodoro, tomate un descanso de 10–15 min. Existe todo un libro al respecto.

Dato de color: Para quienes creen que la solución es el multitasking, está comprobado que hacer dos actividades al tiempo es mentalmente imposible para el cerebro, y aparentar hacerlo disminuye la productividad en al menos un 40%.