En la vida, a veces todo parece reducirse a un salto de fé. A seguir esa idea o reto que te apasiona, para encontrar - con el tiempo- un camino, ya que no todo puede anticiparse y no hay forma de planear nuestro futuro a detalle. Damos el salto y sólo nos resta esperar a que mañana esas decisiones cobren sentido. A que conecten de algún modo.

Y te daré una pista. Sí, conectan.

Mi nombre es Juan Felipe Aranguren, soy de Bogotá, Colombia, estudié administración de empresas y recientemente cumplí dos sueños que en su momento me parecieron (muy) complejos: Me gradué del programa de Desarrollo Web Full Stack en Acámica y empecé a trabajar oficialmente en la industria tecnológica. Hoy llevo ya medio año trabajando como desarrollador de integraciones, una posición que conecta el desarrollo backend, con gestión y asesoría técnica, hacia y con clientes y programadores de otras empresas.

Esta nota la escribo para quienes están dando ahora ese salto y emprenden un camino similar, con el desarrollo web como eje central. También para quienes, como yo, han dudado pero están dispuestos y dispuestas a dar el salto.

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Recuerdo que siendo niño quise ser inventor. Era supremamente curioso y deseaba crear tecnología, darle usos asombrosos y sobretodo divertirme haciéndolo. Al crecer olvidé un poco esos sueños, pero al llegar a la universidad me sumergí tanto en el emprendimiento y en la historia de los logros humanos que comprendí que no bastaría nunca con aprender sobre empresas y dinámicas sociales, si no entendía el rol que tiene la tecnología en nuestras vidas. Fue ahí cuando recordé mi niñez: los planos, los mil dibujos hechos durante las clases y me volvió a picar la curiosidad por crear. Así que a mitad de la carrera me lancé a experimentar y participé en Hackathones, voluntariados, cualquier oportunidad para aprender sobre tecnología. Debo haber leído cientos de artículos y entrevistado a bastantes programadores, directores de producto, gerentes, sólo para entender luego que tampoco me sería suficiente tener toda la teoría del mundo si no me ‘ensuciaba’ un poco las manos y aprendía a programar.

En ese proceso estuve al menos un año (lo que me quedaba de carrera) y, al terminar, me dí cuenta que no sabía absolutamente nada. Salté de un lenguaje a otro, seguí muchísimos tutoriales y jamás dí con una hoja de ruta clara. El Internet es una maravilla moderna pero también puede ser un caos si no sabes como buscar y filtrar información.

Así que, algunos meses más tarde, en un momento eureka en medio de mi primer empleo decidí ver el problema desde otro ángulo. Al buscar nuevas plataformas de aprendizaje llegue a Acámica.

Después de pasar por varios bloqueos mentales, sentirme como un hacker en ocasiones y como un gran impostor en otras; tuve la oportunidad de conversar con mis compañeros/as, conmigo mismo y con desarrolladores experimentados para encontrar algunas lecciones que quiero compartir después de completar mi ruta de aprendizaje. Aquí les comparto cuatro lecciones (y a su vez consejos) que construí tras completar el programa.

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1. Que tu mente sea tu aliada

Controlamos muy poco o nada de lo que ocurre afuera. Nuestra sociedad, comunidad, incluso familias sufrirán cambios y, muchas veces, esto es inmanejable. Pero, sin duda, podemos controlar la forma en la que  reaccionamos a todo aquello porque la mentalidad lo es todo. Podrás tener recursos y aliados por doquier pero si tu mente te limita, no llegarás muy lejos.

Algo de contexto: El COVID-19 llegó a Colombia justo a la mitad de mi carrera en Acámica y tuvimos que migrar de encuentros presenciales a una modalidad completamente remotas en muy pocos días. Esto, sumado al cambio tan grande en nuestros trabajos y situaciones económicas no fue una carga emocional sencilla, pero ¿Qué más hacer, además de continuar? Ya estábamos en cuarentena así que solo restó seguir desde nuestros hogares con el objetivo siempre en mente; convertirnos en desarrolladores.

Cultivar una buena actitud mental implica dedicación y paciencia, como aprender a programar es un hábito que construyes con el tiempo y no depende de repetir constantemente frases motivacionales, más bien de elegir en qué te enfocas. ¿Ves las cosas positivas que suceden a tu alrededor? ¿Por qué te gustaría  agradecer hoy? ¿Aún frente a las dificultades, recuerdas el motivo por el cual iniciaste?

Ahora entrando en materia: construir habilidades específicas como lo son la programación, el maquetado y desarrollo de software no están exentas de frustraciones. Debes aprender a manejarlas y a ver tu situación desde nuevos ángulos. Si te bloqueas con un problema “enorme”, respira primero y luego divide ese problema en partes más pequeñas para poder resolverlas una por una.

⚡️ Tip: No temas preguntar ni cuestionar a quienes te rodean, te aseguro que aprenderás y serás más eficiente. También, si sabes buscar, te aseguro que el Internet dejará de ser un caos :D

Edspresso - Divide and Conquer Paradigm


2. Disciplina y Hábitos

“La disciplina vencerá a la inteligencia” - Yokoi Kenji

Los hábitos sólidos se construyen en más de un día y es  la suma de pequeñas acciones lo que te permitirá lograr -con tiempo- objetivos enormes. Por ejemplo, a largo plazo tiene mayor impacto dedicarle 2 horas diarias a programar que 6 horas seguidas en un solo día.

Cuando sostienes estos hábitos por mucho tiempo tu desarrollo se vuelve exponencial. Lo que aprendas en un solo día no se verá muy relevante. Pero, lo que repites y aprendes tras meses de dedicación y paciencia, se notará el día en el que decidas ponerlo en práctica. Algunas estrategias para lograrlo son:

  • Tener un ambiente de trabajo que te inspire a programar para que sentarte a estudiar sea fácil. Ten un escritorio (virtual y físico) limpio y evita en lo posible tener mil pestañas abiertas. Pon atajos en tu navegador para llegar rápidamente a las páginas y recursos que necesitas y ten un cuaderno de ideas/diagramas a la mano. De esta forma, estarás cómodo/a y programar te será sencillo, además así vas a tener muy claro por dónde empezar.
  • Ve el programar como una oportunidad, no como una obligación. “Hoy tengo la oportunidad de programar | Hoy seguiré aprendiendo a crear tecnología”.
  • Trata de introducir tu tiempo de programación junto a otras actividades que también disfrutes realizar. Si te gusta leer, plantéate programar por cierto tiempo y después relájate disfrutando de un libro excelente. Si lo que te gusta es tocar guitarra, escribir o cocinar, intenta hacer lo mismo.
  • Comparte tu progreso y rodéate de mentes que, como tú, desean llegar más lejos. Esto nos lleva al siguiente consejo:

3. El poder de una comunidad

La industria tecnológica tiene muchos atractivos ¿Sabes cual de estos resalta bastante?

La comunidad. El código es lenguaje universal y, el conocerlo y manejarlo, te abrirá puertas en todo el mundo. Incluso empezando, encontrarás personas de diversas nacionalidades que, al igual que tú, emprenden un camino muy similar. Tener esos intereses en común te permitirá (si así lo deseas) relacionarte, y lo más importante, aprender de ellos/as.

En mi carrera de Desarrollo Web tuve la fortuna de congeniar con varios estudiantes y, adicional a los proyectos y recursos educativos de Acámica, compartimos información, tutoriales y estrategias. Así llegamos hasta el final, apoyándonos.

También recurrí al buen Twitter y empecé a participar en el #100DaysOfCode, una iniciativa libre en la que te comprometes a programar mínimo 1 hora diaria y publicar tus avances todos los días usando el hashtag. Esto me brindó dos cosas:

  1. Motivación: Me comprometí a algo muy real con una comunidad de más de 100 mil personas +1: ¡Yo mismo! Y eso es grande. Además, 100 días de programación constante, crean sí o sí el hábito.  (Volviendo al consejo # 2 ☝️).
  2. Comunidad: Hice muy buenas amistades. Conocí personas de Norteamérica y ¡hasta del medio oriente! Una de ellas incluso me obsequió medio año de LinkedIn premium para buscar oportunidades laborales.

Y las empresas son también comunidades (o colectivos, como les llamamos en Colombia). Cuando empieces a trabajar en una, o construyas la tuya, te darás cuenta rápidamente de lo importante que es construir y apoyarte de comunidades sanas, con un propósito en común.

Mis últimas publicaciones al reto #100DaysOfCode. Todavía lo extraño.

4. Tu propósito es tu guía

Por último, y absolutamente importante, está tu propósito.

La razón de que hayas dado el salto, o la razón por la cual estás leyendo este artículo y pensando seriamente en darlo. Este último consejo tiene poca ciencia porque ese fuego que te impulsa es algo completamente personal, no tiene reglas o tiempo, tampoco límites, pero es esencial. Tu propósito será tu guía a través de este camino que emprendes. Incluso si tu mente te juega una mala pasada y te hace sentir como un impostor, (que nos ocurre a todos de vez en cuando), esa razón por la que iniciaste te motivará a seguir adelante, siempre. Tenla muy clara.

Si me permites un consejo final: como desarrolladores tenemos el poder de modelar los sistemas, servicios e industrias del futuro, los cuales serán utilizados seguramente por cientos de millones de seres humanos a través de quien sabe cuanto tiempo. Sin importar el motivo por el cual desees estudiar programación e integrarte a la industria, recuerda que “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” y por más cliché que suena esa frase, es totalmente cierta. Sin importar en qué trabajes o lo que inventes el día de mañana, haz el bien siempre.

Feria ImpactCo, Colombia 2019 - Fotografía por el autor

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