Cuando armamos nuestro CV (hoja de vida) es normal que dejemos el momento de elegir la foto para el final, y pueden surgirnos preguntas como: ¿por qué importa cómo me veo físicamente? ¿van a contratarme o dejar de hacerlo por mi aspecto? ¿qué pasa si no pongo una foto?

De más está decir que los candidatos a un trabajo deben ser evaluados por sus habilidades y no por su aspecto físico. Sin embargo sabemos que los CV que incluyen una foto reciben más visualizaciones que aquellos que no la tienen, incluso cuando la foto no sea muy buena. Esto es porque cuando vemos una imagen conectamos con la otra persona, entonces esa foto va a ser también una carta de presentación. Es cierto que la foto puede despertar sesgos en los selectores, pero también puede generar mayor empatía entre personas.

Poner una foto o no hacerlo es una decisión personal, pero si decides hacerlo te compartimos algunos tips para que tu foto cuente lo mejor de ti.

1. Una foto actual en la que eres protagonista

Presta atención a que tu foto esté actualizada así cuando te encuentres con tus contactos en persona no habrá sorpresas por la forma en que te ves, y evitas que la otra persona se sienta engañada.

La foto es la manera de darte a conocer, es mejor que no estés con otras personas o mascotas que van a distraer del verdadero objetivo. Si compartes la foto con otras personas va a ser difícil reconocerte.

2. Fondo neutral y luz de frente

Un paisaje puede ser muy hermoso pero en este caso hace que se pierda el foco sobre tu imagen. Busca fondos neutrales como paredes blancas o plantas. También puedes usar el modo “Retrato” de tu cámara que destaca tu rostro mientras el fondo queda difuminado.

Es muy importante que la luz esté de frente a tu rostro ya que sacarla a contraluz hará que tu rostro se vea oscuro y el fondo sea protagonista. Revisa que tu rostro no quede medio en sombras, y que la luz sea pareja en toda la imagen.

3. Un buen encuadre y a sonreír

La foto debe incluir tu rostro y hasta tus hombros pero no tu cuerpo entero. Si incluye todo tu cuerpo, corres el riesgo de que tu rostro quede demasiado chico y no se vea bien. Evita accesorios que tapen tu rostro como anteojos de sol, gorras o sombreros.

Que tu foto sea profesional no quiere decir que no puedas sonreír. La sonrisa genera empatía, nos conecta, no dudes en sonreír cuando te tomes la foto profesional.

Vístete como si fueras a trabajar. Si estás buscando un trabajo en una industria más tradicional y formal, es mejor que vistas de esa manera. De lo contrario, si la industria a la que apuntas es descontracturada y flexible, es bueno que tu vestimenta también lo sea.

4. Es tentador pero no la recortes

Para ser ágiles y tener nuestro perfil finalizado rápidamente acudimos a fotos de eventos o viajes en las que nos vemos bien, entonces recortamos la imagen y la usamos como nuestra foto profesional. Esto se ve sencillo pero es muy probable que se note fácilmente que la foto es recortada y eso no genera una buena impresión. El tiempo que ibas a pasar revisando fotos viejas dedícalo a sacar una nueva.

Una vez que tengas tu foto, puedes utilizarla en distintos canales como LinkedIn, el CV, tu portfolio, e incluso redes sociales como Twitter y MeetUp. Esto brindará una experiencia consistente a tu red de contactos y les permitirá reconocerte fácilmente.