Muchas veces cuando hacemos nuestros primeros googleos curiosos en carreras tecnológicas lo primero que salta a nuestros ojos son una gran cantidad de términos técnicos y jerga que puede alienarnos un poco. Por eso hoy, para introducirte al fabuloso mundo del desarrollo web, vamos a contártelo con, sí, una fábula.

PIZZERÍA LA ACADEMIA

Tras un tiempo trabajando en distintas compañías, los hermanos Mario, Luis y Daisy decidieron poner una pizzería, que llamaron “La Academia”. Habiendo desarrollado habilidades de distintas áreas, creyeron que era un excelente momento para invertir sus ahorros y poner su primer negocio: una pizzería que comprendiese a sus clientes en todo sentido y que les generara una gran experiencia gastronómica que sólo los dejara con ganas de volver.

Mario, arquitecto, había tenido su cuota de éxito en el mundo del diseño de interiores. Dedicó años a entender con meticulosidad  cómo maximizar la combinación entre estética, comodidad y practicidad sin que nunca una solapara a la otra. Para él, este proyecto implicaba estudiar exactamente cómo maximizar la experiencia del cliente desde aspectos como diseñar el interior, exterior, la imagen del local, reaprovechamiento de recursos, el mobiliario, hasta la circulación por el local y el tono con el que los meseros se comunicarían con los comensales.

Luis, ingeniero, era especialista en procesos industriales pero su corazón siempre estuvo en la gastronomía, y finalmente tuvo la oportunidad de combinar sus habilidades con su pasión. Su objetivo: lograr una cocina cuyas partes funcionen con absoluta armonía y lógica que permitiese tener todos los pedidos en tiempo y forma, cumpliendo con su cuota de maximizar la experiencia. Para esto desarolló todos los procesos de cocina, recetas, limpieza, proveeduría y control de calidad de La Academia con el objetivo de mejorarlos constantemente según la experiencia lo marcara.

Daisy, la menor de los 3, siempre tuvo fuertes habilidades en el mundo de la gestión. Desde chica era muy hábil para negociar, administrar, y coordinar partes de un equipo (era siempre capitana de los equipos de deportes del colegio, por ejemplo). Formó su carrera en Administración en el equipo comercial de un banco y en breve ya manejaba un team de 15 personas pese a su joven edad.

Su rol en La Academia es de líder comercial. Muy proactiva para capacitarse, investigó e hizo cursos sobre administración gastronómica para poder entender mejor las necesidades del área de Luis y Mario, que a veces, muy enfocados en lo suyo, perdían noción del proyecto a nivel integral.

Como responsable del marketing de la pizzería, era su responsabilidad mantener una perspectiva estratégica amplia de los objetivos del negocio, teniendo muy en claro que, además de querer crear un restaurante cómodo, estéticamente agradable y que funcione perfecto, era importante no perder el sencillo objetivo de “vender pizza”, que siempre fue el indicador principal del éxito comercial del emprendimiento.

Ahora, si Mario, Luis y Daisy, fuesen un equipo de desarrolladores web…

La metáfora se sostiene. Veamos cómo:

Mario sería el Front End developer. A su cargo está todo lo que el usuario verá y con lo que podrá interactuar en una web o aplicación. El diseño general del sitio o app y su mapa, sumado a todo con lo que cada usuario interactuará (botones, menúes, formularios, y más) quedarán a su cargo.

El front end requiere habitualmente personas con gran capacidad de atención al detalle y pensamiento crítico, con fuertes habilidades en programación. Es clave que estén dispuestos a poner las necesidades de las personas usuarias primero antes que las propias como programador, y ser capaces de expresar ideas con simplicidad y tener una buena relación entre los hemisferios artísticos y lógicos de su cerebro, porque sus responsabilidades son tan importantes en diseño como en programación.

Luis sería el Back End developer. A su cargo están todos los componentes de una aplicación que no se ven, es decir, del lado del servidor (server-side), pero son fundamentales para su correcto funcionamiento: creación de APIs sólidas, bases de datos que permitan un correcto manejo de la información y arquitecturas escalables de acuerdo al avance del proyecto.

Son personas de perfil analítico y con una buena cuota de pensamiento abstracto. Buscan perfeccionar constantemente sus habilidades técnicas y expertise en lenguajes de programación, y son muy capaces de resolver problemas lógicos.  

Tanto Mario como Luis, a su vez, deben mantener un cierto grado de conocimiento sobre el área del otro, así como otras áreas (data science, o UI por ejemplo), para mejorar su perspectiva del producto y de lo que cada área requiere.

De poco sirve un gran front end, por ejemplo, si como usuarios la información no está cuando la necesitamos, ocurren errores, es decir, ¡viene fría la pizza o no la que ordenamos! Ambos trabajan duro y de manera colaborativa para que esto no suceda.

Daisy, por su parte, es la líder de Marketing. Si bien no tiene a su cargo ningún tipo de programación, es decir, no tiene literalmente “las manos en la masa” es esencial que conozca de fundamentos del desarrollo web para entender tanto los procesos del back y el front end y poder traducir todos los beneficios de ese producto digital en valores diferenciales. Es la que sabe qué decir, cómo hablar y a quiénes dirigirse en la web que Mario y Luis crearon teniendo en cuenta las necesidades del negocio.

En conclusión, para que los clientes puedan disfrutar de una gran pizza, Mario, Luis y Daisy tienen que jugar papeles igualmente importantes, y no trabajar nunca de forma aislada: deben ser conscientes que son parte de una cadena de trabajo que se retroalimenta constantemente y enfocarse en dar un producto óptimo en los mejores tiempos.

Lo mismo sucede cuando navegas una aplicación o web que se siente intuitiva, inteligente y que te da todo lo necesitas con mínimo esfuerzo de tu parte, en tiempo y forma.

Y a tí ¿Cuál de estos tres universos te atrapa más?

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